“Lo bueno pacá, lo malo pallá”

Texto y foto: MsC. Víctor M. Sigué Castellanos.

La quema del diablo cada 9 de julio en el paseo de La Alameda de Santiago de Cuba, se ha convertido en una de las tradiciones más populares de los últimos años en esta ciudad caribeña. Es la culminación de la Fiesta del Fuego y desde las últimas horas de la tarde se va congregando el pueblo hasta ocupar cada pulgada de calle, aceras, portales; esta vez fueron más de 30 mil personas.

Una masa gigante en forma circular alrededor de la figura de madera y trapos de casi cuatro metros, queda a la expectativa de las primeras llamas para captarlo todo con cuanto dispositivo electrónico esté al alcance. La tradición no es sólo llevarse las imágenes a casa, es también irse con la “tranquilidad” de haber dejado allí todo lo malo y que lo que ha estado interfiriendo en el buen desenvolvimiento de sus vidas se haya quemado junto con el demonio.

La ceremonia previa a la quema se demora, la gente se inquieta pero espero con los celulares el alto. Al fin la llamara detona el huracán de voces gritando, en un coro gitante de 30 mil voces: “lo bueno pacá, lo malo, pallá”.